Cómo hacer una auditoría SEO básica tú mismo

Una auditoría SEO suena a informe de cuarenta páginas lleno de gráficos que solo entiende quien lo ha escrito. No tiene por qué ser así. Una auditoría básica es sentarte una tarde con tu propia web, mirarla con los ojos de un cliente que te busca en Google y anotar todo lo que falla. No necesitas herramientas de pago ni saber programar: necesitas acceso a tu web, una cuenta gratuita de Google Search Console y una hoja para apuntar. Este es el plan paso a paso para hacerla tú mismo, en orden.
📋 La idea en una frase
Una auditoría básica no busca todos los fallos posibles: busca los pocos que te están costando clientes, en el orden en que conviene arreglarlos.
Reserva una tarde, sigue los siete pasos en orden y saldrás con una lista corta de arreglos.
Antes de empezar: lo que necesitas
Prepara tres cosas antes de tocar nada. Primero, acceso para ver tu web como la ve cualquiera: no hace falta tocar código en esta fase, solo mirar y anotar. Segundo, una cuenta en Google Search Console, la herramienta gratuita de Google que te dice cómo ve tu web el buscador: darla de alta lleva unos minutos. Tercero, una hoja de papel o un documento donde apuntar cada problema con la página exacta en la que está.
Un consejo antes del primer paso: haz la auditoría también en el móvil. La mayoría de tus clientes te buscará desde el teléfono, y una web que en el ordenador se ve bien puede ser un desastre en una pantalla pequeña.
Paso 1: ¿Google encuentra tu web?
Lo primero no es si sales el primero, es si sales. Abre Google y escribe site:tuweb.es (con tu dominio, sin espacios). Google te mostrará las páginas de tu web que tiene guardadas. Compara esa lista con las páginas que tu web tiene de verdad: si tu web tiene diez páginas y Google solo muestra cuatro, hay seis que no existen para el buscador y, por tanto, tampoco para tus clientes.
Si falta alguna página importante —la de tu servicio principal, la de contacto, la de una zona en la que trabajas—, anótala como problema urgente. Las causas habituales son simples: la página no está enlazada desde ningún sitio de tu web, está bloqueada por error o es tan nueva que Google aún no la ha visitado. En Search Console, en el apartado de páginas, puedes ver cuáles están indexadas y pedirle a Google que revise una en concreto.
Haz la misma comprobación al revés: ¿aparece alguna página que no debería estar? Páginas de pruebas o versiones antiguas que se colaron en Google dan mala imagen y conviene sacarlas.
Paso 2: ¿te encuentran tus clientes, o solo te encuentras tú?
Ahora busca como buscaría un cliente que no te conoce. No busques el nombre de tu empresa: eso lo encuentra cualquiera. Busca lo que hace tu negocio y dónde lo hace: «fontanero en Nervión», «clínica dental en Triana», «abogado de herencias en Sevilla». Hazlo en una ventana de incógnito, para que Google no te enseñe lo que ya sueles visitar.
Anota tres cosas de cada búsqueda: si apareces y en qué posición aproximada, qué aparece de ti (tu web, tu ficha de Google, un directorio) y quién aparece antes que tú. No te obsesiones con la posición exacta: cambia según el día, el barrio y el dispositivo. Lo que importa es el patrón: si en ninguna búsqueda de tu servicio apareces en la primera página, tu problema no es un detalle, es la base.
Guarda esta foto: dentro de unos meses, cuando hayas arreglado lo que encuentres en esta auditoría, repite las mismas búsquedas y compara. Es la forma más honesta de saber si el trabajo ha servido. Sobre cuánto se tarda en notar cambios, lo explicamos con calma en el artículo sobre cuánto tarda el SEO en dar resultados: no es inmediato, y quien te prometa lo contrario te está vendiendo humo.
Paso 3: tu ficha de Google Business Profile
Para un negocio de servicios en Sevilla, la ficha de Google es muchas veces más importante que la propia web: es lo primero que ve quien busca «fontanero cerca de mí» o «fisioterapeuta en Los Remedios». Abre tu ficha como la ve un cliente y revísala dato a dato: nombre exacto del negocio, dirección, teléfono, horario, categoría principal y página web. Un teléfono mal escrito o un horario desactualizado cuestan llamadas reales, y se arregla en dos minutos.
Después, mira las fotos: ¿hay alguna? ¿Son recientes? ¿Se ve el local, el equipo, el trabajo terminado? Una ficha sin fotos o con fotos de hace cinco años transmite abandono. Y mira las reseñas: ¿cuándo fue la última? ¿Has respondido a todas, también a las que no te gustan? Los fallos más habituales están en la guía de los 10 errores que más penalizan en Google Business Profile, y cómo pedir reseñas sin parecer desesperado, en el artículo sobre cómo conseguir reseñas en Google.
Si tu ficha está sin reclamar o no aparece en Maps, ese es tu problema número uno: antes de tocar la web, reclama la ficha y complétala.
Paso 4: la web en el móvil y la velocidad
Coge tu móvil y abre tu web como lo haría un cliente: desde Google, no escribiendo la dirección directamente. Toca el botón de llamar, si lo hay: ¿marca tu número? Abre el formulario de contacto: ¿se puede rellenar sin hacer zoom ni pelearse con campos diminutos? Lee tu página principal: ¿se entiende en cinco segundos qué haces, dónde y cómo contactarte?
Después mide la velocidad con PageSpeed Insights, la herramienta gratuita de Google: escribe tu dirección y te dará una nota y una lista de problemas. No te obsesiones con sacar la nota máxima: lo que importa es que la página cargue rápido en un móvil normal con una conexión normal. En el artículo sobre optimización de Core Web Vitals explicamos qué mide Google exactamente y qué conviene mirar primero sin ser técnico.
Anota también si tu web tiene certificado de seguridad: si el navegador muestra «no seguro» junto a la dirección, muchos visitantes se irán antes de leer nada. Hoy casi todos los hostings lo incluyen gratis.
Paso 5: cada página, un tema
Abre cada página de tu web y lee su título, el texto que aparece en los resultados de Google. El título tiene que decir qué haces y dónde, en palabras que usaría un cliente: «Fontanero en Nervión, Sevilla — urgencias 24 h» dice mucho más que «Inicio» o «Servicios». Si varias páginas comparten el mismo título o el título no dice nada, anótalo: Google no sabe qué mostrar y el cliente no sabe por qué hacer clic.
Luego lee la página como un cliente: ¿responde a lo que alguien buscaría para llegar a ella? Una página que habla de todos tus servicios a la vez no posiciona por ninguno. La regla práctica es una página por servicio y, si trabajas en varias zonas, una página por servicio y zona cuando tenga sentido: «fisioterapia deportiva en Sevilla Este» es una búsqueda real de alguien con un problema concreto. Cómo decidir qué páginas merecen existir lo explica el artículo sobre cómo elegir palabras clave para un negocio local.
Por último, comprueba que cada página tiene una forma clara de contactar: teléfono visible, formulario o botón de WhatsApp. Una página sin forma de contacto es un folleto: informa, pero no vende.
Paso 6: enlaces rotos y enlaces internos
Haz clic en todos los enlaces de tu menú y de tu página principal, uno por uno. Parece obvio y casi nadie lo hace: enlaces que llevan a páginas que ya no existen, botones que no hacen nada, enlaces al blog que lleva meses sin actualizarse. Cada enlace roto es un cliente que choca con una pared y una señal para Google de que la web no se cuida.
Aprovecha para revisar los enlaces internos, los que conectan unas páginas tuyas con otras: desde la página de un servicio, ¿hay un enlace a la página de contacto, a las reseñas o a otro servicio relacionado? Enlazar tus propias páginas entre sí es gratis y ayuda tanto a tus clientes como a Google a entender qué ofrece tu negocio.
Paso 7: reseñas y reputación fuera de tu web
Busca el nombre de tu negocio en Google y mira qué aparece además de tu web y tu ficha: directorios, redes sociales, menciones en otras webs. Comprueba que en todos esos sitios tu nombre, tu dirección y tu teléfono sean exactamente iguales: si en un sitio apareces como «Clínica Dental Pérez» y en otro como «Clínica Pérez Sevilla», Google no sabe si es el mismo negocio.
Y vuelve a las reseñas: anota cuántas tienes, cuál es tu valoración media y cuándo fue la última. Si llevas meses sin una reseña nueva, no es que tus clientes estén descontentos: es que nadie se lo ha pedido. Pedir una reseña al terminar un trabajo, cuando el cliente está contento, es el arreglo más barato de toda esta auditoría y uno de los que más se notan.
Cómo ordenar lo que has encontrado
Al final de la tarde tendrás una lista de problemas de todos los tamaños. Ordénalos en tres montones y trabaja en este orden:
- Lo que impide que te contacten. Teléfono mal en la ficha, formulario que no funciona, web que no carga en el móvil, página de contacto que no existe. Esto va primero, siempre: todo lo demás da igual si el cliente no puede llamarte.
- Lo que impide que te encuentren. Páginas que Google no tiene guardadas, títulos que no dicen qué haces, no tener página para tu servicio principal, ficha de Google incompleta. Es el trabajo de la semana siguiente.
- Lo que mejora, pero puede esperar. Fotos antiguas, textos que se pueden escribir mejor, páginas secundarias sin actualizar, enlaces internos que faltan. Importante, pero no urgente: una o dos cosas por semana y en un mes la web está irreconocible.
Si tu lista del primer montón tiene más de cinco cosas, no es un desastre: es que nadie había mirado tu web con calma hasta hoy. Empieza por la primera y sigue en orden.
Checklist para imprimir
- Indexación: ¿Google tiene guardadas todas tus páginas importantes? (búsqueda site:tuweb.es y Search Console)
- Búsquedas reales: ¿apareces cuando un cliente busca tu servicio y tu zona, en incógnito?
- Ficha de Google: nombre, dirección, teléfono, horario y categorías correctos; fotos recientes; reseñas respondidas
- Móvil: ¿se lee bien, se puede llamar y se puede rellenar el formulario sin zoom?
- Velocidad: ¿carga rápido en PageSpeed Insights? ¿Tiene certificado de seguridad?
- Títulos: ¿cada página tiene un título que diga qué haces y dónde?
- Contenido: ¿una página por servicio y zona importante, con forma clara de contactar?
- Enlaces: ¿funcionan todos los del menú y la página principal? ¿Tus páginas se enlazan entre sí?
- Reputación: ¿tu nombre, dirección y teléfono son iguales en todos los sitios? ¿Cuándo fue tu última reseña?
Conclusión: la auditoría no es el informe, es la lista
Una auditoría SEO básica no necesita herramientas caras ni un experto: necesita una tarde, una mirada honesta y una lista ordenada. Si al terminarla tienes cinco arreglos claros en orden de prioridad, has hecho más por tu posicionamiento que la mayoría de negocios de tu zona.
Repite esta revisión cada seis meses, o cada vez que cambies algo importante en tu web: es la forma más barata de que los pequeños problemas no se conviertan en meses sin llamadas. Y si en la lista hay cosas que no sabes cómo arreglar, ahí es donde tiene sentido pedir ayuda: para que te quiten de encima lo que tú no puedes hacer.
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