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Cómo migrar de hosting sin perder posicionamiento

31 Oct 202610 min de lectura
Cómo migrar de hosting sin perder posicionamiento

Cambiar de hosting es como cambiar de local: con orden, tus clientes ni lo notan; a la carrera, puedes pasarte días con la persiana bajada sin saberlo. Google no te penaliza por cambiar de servidor: lo que daña es lo que suele ir mal en una mudanza mal hecha —web caída, páginas que desaparecen, formularios que no llegan, web nueva más lenta—. Este es el plan paso a paso para mudarte sin ese susto, sin tocar código.

📋 La regla de oro de toda migración

Nunca apagues lo viejo hasta que lo nuevo funcione del todo. La web nueva debe estar copiada, probada y funcionando en el hosting nuevo ANTES de cambiar los DNS (el «interruptor» que dice a internet dónde está tu web). Y el hosting viejo debe seguir contratado al menos un par de semanas después del cambio, por si hay que volver atrás.

Si solo te quedas con una frase de este artículo, que sea esa: primero la copia funciona, después se cambia el interruptor, y lo viejo no se cancela hasta mucho después.

Qué cambia y qué no cambia en una migración

Al cambiar de hosting, lo que cambia es el servidor donde viven los archivos de tu web. Lo que NO debe cambiar: tu dominio, tus direcciones de páginas (URLs), el contenido ni tu ficha de Google. Si alguna página cambia de dirección tras la mudanza, eso ya es un cambio de URLs y necesita redirecciones para no perder su posicionamiento.

Por eso el objetivo es aburrido a propósito: que el día después tu web sea exactamente la misma, solo que en otro servidor. Los cambios de diseño o contenido, si los quieres, se hacen otro día, no el de la mudanza.

Antes de tocar nada: la lista de la semana previa

Una mudanza bien hecha se prepara antes de contratar nada. Dedica una tarde a estas cinco tareas; todas se pueden hacer sin saber de programación:

  1. Haz una copia de seguridad completa y guárdala tú. Pide a quien lleve tu web una copia de los archivos y de la base de datos (en WordPress, donde viven textos, páginas y ajustes) y guárdala en tu ordenador. No vale «el hosting hace copias»: necesitas una copia tuya, de antes de la mudanza.
  2. Anota cómo funciona tu web hoy. Apunta: qué páginas tienes, qué formulario usas y a qué correo llegan sus mensajes, si vendes online y qué herramientas tienes conectadas (reservas, chat, analítica). Esa hoja será tu lista de comprobación para probar la web nueva.
  3. Revisa el correo antes que la web. Es el error más caro y frecuente: en muchos negocios el correo vive en el mismo hosting que la web. Si cancelas el viejo sin mover el correo, o cambias los DNS sin configurarlo bien, puedes quedarte días sin recibir presupuestos. Pregunta antes: ¿dónde está mi correo y quién lo mueve? Aunque esté en Google Workspace o Microsoft 365, compruébalo.
  4. Anota tus accesos. Panel del hosting, panel del dominio (donde se cambian los DNS) y acceso a WordPress o a tu gestor de contenidos. Muchas migraciones se atascan, no por la técnica, sino porque nadie encuentra la contraseña del dominio.
  5. Elige el momento. Haz el cambio de DNS en un momento de poco tráfico para tu negocio: si eres un restaurante, no lo hagas un viernes a mediodía; si eres una clínica, evita el lunes por la mañana. La propagación del cambio tarda horas, y es mejor que esas horas caigan en tu momento más tranquilo.

Un detalle que puedes pedir: que bajen el TTL de tus DNS un día antes. El TTL es el tiempo que internet «recuerda» dónde está tu web; si se baja antes, el cambio se propaga más rápido. Si quien te ayuda no sabe qué es, busca otra ayuda.

El traslado, paso a paso

Con la preparación hecha, el traslado en sí tiene un orden que conviene respetar. Así es como se hace bien:

  1. Contrata el hosting nuevo, sin cancelar el viejo. Durante la migración pagarás dos hostings unas semanas: poco comparado con una web caída. Si comparas opciones, en la guía de mejor hosting para WordPress en España tienes los criterios que importan, y en la comparativa Webempresa vs Raiola tienes dos opciones españolas con soporte en español, cada una con sus pros y sus contras.
  2. Copia la web al hosting nuevo. Lo habitual en WordPress es usar un plugin de migración o la herramienta del propio hosting nuevo: copia archivos y base de datos, y deja la web nueva exactamente igual que la vieja. Muchos hostings ofrecen ayuda con este paso; pregunta antes de contratar si la migración está incluida y qué cubre exactamente, porque «ayuda con la migración» puede significar desde hacerlo todo hasta pasarte un tutorial.
  3. Prueba la web nueva ANTES de cambiar los DNS. El hosting nuevo te dará una dirección temporal para ver la web antes de que el dominio apunte allí. Comprueba todo lo de tu hoja: inicio, servicios, formulario (envía un mensaje de prueba y confirma que llega), teléfono pinchable y mapa. Si algo falla aquí, se arregla sin prisa y sin que ningún cliente lo vea.
  4. Comprueba el certificado de seguridad (el candado). La web nueva debe mostrar el candado (HTTPS) antes del cambio. Si pasa de segura a no segura, los navegadores avisarán a tus clientes. Sin candado, no se cambia nada.
  5. Cambia los DNS. Solo cuando la copia funciona y tiene candado, cambia el «interruptor»: los DNS apuntan al hosting nuevo. Tardará horas en verse en todas partes y es normal que unos vean la vieja y otros la nueva: por eso la vieja debe seguir en pie.
  6. No toques nada durante 48 horas. Ni cambios de diseño, ni plugins nuevos, ni «aprovechando que estamos, cambiamos el texto». Si algo falla, tienes que saber si falló por la migración o por el cambio que acabas de hacer. Primero se confirma que la mudanza está bien; los cambios, después.

Después del cambio: la revisión de los 7 días

El trabajo no termina cuando se ve la web nueva. En la semana siguiente, revisa estos puntos:

  • El formulario de contacto funciona y los mensajes llegan. Envía un mensaje de prueba desde la web y confirma que llega al correo que lees de verdad, no a una bandeja que nadie mira.
  • El correo sigue llegando. Pide a alguien que te escriba a tu correo corporativo y responde. Si el correo vivía en el hosting viejo, este es el punto donde se descubre el problema, y cuanto antes, mejor.
  • No hay páginas rotas. Navega por tus páginas principales y por alguna antigua que Google tenga indexada. Si alguna da error, anótala: puede ser una URL que no se copió bien o una redirección que falta.
  • La velocidad no ha empeorado. Ábrela en el móvil con datos, no solo con el wifi de la oficina. Si es claramente más lenta, algo falla: servidor, caché o imágenes. La velocidad importa mucho, como explica el artículo sobre qué importa de verdad en la velocidad del hosting.
  • Search Console no muestra errores nuevos. Si tienes Search Console (gratuita, de Google), mira el apartado de páginas: un pico de errores tras la mudanza avisa de que algo no se copió bien. Si no la tienes, créala: es como te enteras de lo que Google ve en tu web.
  • Tu ficha de Google sigue bien. Comprueba que su enlace a tu web funciona: un enlace roto desde tu ficha es un cliente perdido.

Solo cuando la revisión esté limpia y hayan pasado al menos dos semanas desde el cambio de DNS, cancela el hosting viejo, después de otra copia de seguridad de la web nueva.

Si vas a aprovechar para cambiar de hosting: Webempresa y Raiola, en contexto

Muchas migraciones se hacen porque el hosting actual se ha quedado corto, da problemas o su soporte no responde. Si ese es tu caso, dos opciones españolas que se usan mucho en negocios de servicios son Webempresa y Raiola Networks. (Transparencia: estos son enlaces de afiliado; si contratas desde ellos, DocSeo puede recibir una comisión, sin coste extra para ti.)

Ninguna es perfecta para todo el mundo. Webempresa destaca por un panel propio sencillo y un soporte en español sin jerga, útil si no quieres pelearte con la técnica; su contrapartida: hay que elegir bien el plan, porque uno demasiado justo se nota en webs con tráfico o muchas imágenes. Raiola Networks es muy elegida cuando la prioridad es el rendimiento y un soporte que responde también por teléfono; su contrapartida: tiene más opciones y conviene ayuda para elegir el plan adecuado. En ambos casos, pregunta antes de contratar: si la migración está incluida, cada cuánto hacen copias y qué pasa con tu correo en el traslado. Esas tres respuestas valen más que cualquier comparativa.

Y un consejo general, sea cual sea el hosting que elijas: no contrates el plan más barato solo porque sea el más barato. El plan más barato suele ser el que se queda corto justo cuando tu web empieza a funcionar bien, y entonces la «mudanza barata» se convierte en otra mudanza. Elige por soporte, copias de seguridad y margen para crecer, no solo por el precio del primer año.

Los 5 errores que más posicionamiento cuestan en una migración

  1. Cancelar el hosting viejo el mismo día. Sin red de seguridad, cualquier fallo se convierte en días de web caída.
  2. Cambiar de URLs a la vez que de hosting. Si cambias direcciones sin redirecciones, Google pierde las páginas antiguas y empiezas de cero con las nuevas. Una mudanza, un cambio: no los dos juntos.
  3. Olvidarse del correo. La web funciona, pero los presupuestos dejan de llegar. Revisa el correo el primer día, no el primero en que un cliente te avisa.
  4. No probar el formulario. Una web que se ve bien pero cuyo formulario no llega es una web que no vende. El mensaje de prueba es obligatorio.
  5. Migrar y desaparecer. Nadie mira Search Console en la semana siguiente, nadie comprueba la velocidad, y un error que se habría arreglado en un día se descubre un mes después, cuando ya ha costado llamadas.

¿Lo hago yo o lo encargo?

Si tu web es sencilla (pocas páginas, un formulario, sin tienda), la migración con ayuda del hosting nuevo es asumible: tu parte es preparar y comprobar, no tocar código. Si vendes online o tu web es tu principal fuente de clientes, encárgala: unas horas de profesional cuestan menos que una semana con la tienda caída. En ambos casos exige lo mismo: copia tuya antes de empezar, pruebas antes del cambio de DNS y revisión a los pocos días.

Y si la mudanza sale mal a pesar de todo, no entres en pánico ni borres nada: mientras el hosting viejo siga contratado, se puede volver atrás cambiando de nuevo los DNS. Esa es la razón de no cancelarlo. La vuelta atrás existe, siempre que no hayas quemado el puente.

Conclusión: tu checklist para mañana

Si piensas cambiar de hosting, empieza mañana por lo sin riesgo: pide tu copia de seguridad, anota cómo funciona tu web, averigua dónde vive tu correo y encuentra los accesos al dominio. Luego sigue el orden: copiar, probar, cambiar el interruptor y revisar una semana. Hecho así, es un trámite; a la carrera, es el problema que nadie quiere un lunes por la mañana.

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